Tales reglas y signos que nos aclaran las palabras inefables del Evangelio de la Incircuncisión que se le encomendó a Pablo y que ningún hombre pudo predicar, ni entender, ni mucho menos enseñar y explicar en su verdadera revelación doctrinal durante 2000 años, las encontramos expresadas en la vida y obra que cumple hoy José Luis De Jesús Miranda, Presidente del Ministerio Internacional Creciendo en Gracia, ministerio cuya proyección espiritual e influencia social se torna cada vez más impactante e irresistible.
Todas las cualidades y características y proféticas que nos muestra la Biblia respecto a este glorioso acontecimiento, las encontramos plenamente reflejadas, reunidas y expresadas en tan singular personaje que hoy despierta y cautiva el interés y la curiosidad de millones de seres humanos en todas las latitudes del mundo donde llega su voz, por la impactante sabiduría que hay en su mensaje.
Le invitamos a examinar, a investigar y analizar con su Biblia a la mano, algunas de estas pruebas y evidencias bíblicas que a continuación insertamos:
1. Las profecías identifican a Cristo viniendo otra vez a la tierra en función de ministrar a los hombres a través de un velo humano como lo hizo la primera vez (Hch. 1:9-11); en este aspecto vendría obviamente como un hijo de hombre o como un varón nacido de mujer (Dn. 7:13-14; Lc 18:8; Ap. 12:5).
2. Vendría encubierto “así como ladrón en la noche” en la humanidad de un hombre tan común y corriente que el mundo lo menospreciaría y desecharía calificándolo como un impostor. (Lc. 17:25-26; 1ra Tes 5:2).
3. Vendría en una noche de diversidad y confusión religiosa, cuando toda lámpara espiritual está apagada (Mt. 25:1-13; Pr. 20:27) y cuando la comunidad llamada cristiana está dividida en mil credos doctrinales diferentes (2da Tim. 4:3-4). Es la larga noche de 2.000 años de apostasía en la cual la iglesia del Señor fue judaizada y su entendimiento embotado sutilmente con el velo de Moisés y con el evangelio de la circuncisión de los apóstoles de Jesús de Nazaret. (1ra Cor. 3:12-16; Ga. 2:7-9; Ti. 1:10-11; He. 6:1-3).
4. Vendría “como hombre de guerra”, despertando el celo de sus enemigos (Is. 42:13-14). “Haciendo guerra a los santos que están en apostasía, hasta vencerlos”, convirtiéndolos de las tinieblas a su luz admirable (Dn. 7:21; Ap. 13:7; Hch. 13:47; 26:16-18).
5. Vendría como consolador, como predicador y maestro trayendo el verdadero mensaje de esperanza y gloria eterno. (Jn. 14:15-16, 26; Ro. 16:25).
6. Vendría hablando duro y fuerte para destruir con el espíritu de su boca a un sistema religioso apostate y corrupto que mantuvo bajo esclavitud por 2.000 años a la amada del Señor. (2da Ts. 2:8-9; Is. 11:1-4).
7. Ciertamente vendría “en las nubes”; pero no en forma mística y apocalíptica envuelto en luz como ha sido la interpretación tradicional. (Mt. 24:30; 25:31-32). Vendría literalmente “en las nubes atmosféricas” a través de sus viajes aéreos internacionales que cumple hoy semanalmente visitando y ministrando a las naciones proclamando que el tiempo de reformar todas las cosas ya llegó (He. 9:10).